Una mirada a la minería en colombia
Hablar de minería nos lleva a preguntarnos por una actividad de gran importancia para el mundo y para el mercado. Basta pensar en los elementos más cotidianos, aquellos que están presentes en todo hogar u oficina. También podemos pensar en la infraestructura de la vías, los aparatos que permiten las comunicaciones, el transporte… Pensemos en la necesidad del litio y otros minerales para la elaboración de baterías, fundamentales para la transición energética; para más de lo que podría enumerarse o pensarse, aunque se dedicasen varios minutos u horas a pensar, no podrían enumerarse todos los bienes o servicios, que requieren en alguna medida de materiales yacentes en el subsuelo.
De ninguna manera se puede negar la importancia de la minería para elaborar todo lo que requiere en el mundo para satisfacer las necesidades materiales de los seres humanos. Es cierto que la minería, por perspectivas ideológicas, ha adquirido injustamente una reputación negativa en algunos sectores. Si bien es cierto que en Colombia se plantean retos muy grandes con la minería y que existen problemas asociados a zonas mineras y a la actividad misma, no podemos pretender por eso que la actividad minera deba desaparecer.
Ampliamente conocido es el caso de Alemania, en el que argumentaciones ideológicas sumieron al país teutónico en una difícil situación ambiental, política y económica. El Partido Verde presionó a las autoridades alemanas para cerrar las centrales de energía nuclear, haciendo que debiera volver a fuentes más contaminantes como el carbón o ponerse en manos de Rusia para conseguir gas natural, que luego se convertiría en mecanismo de presión de Moscú contra de Berlín. ¿Quiénes pagaron la factura? Los ciudadanos alemanes.
Entendamos, para efectos de esta columna, el concepto de ideología y sus derivados, siguiendo la propuesta del Padre Javier Olivera Ravasi, doctor en filosofía por la Pontificia Universidad Lateranense, quien la define como un conjunto cerrado de pensamiento, independiente de la realidad extramental. Esta definición es coherente con la realidad de la actividad económica, puesto que muchas personas, buscando mantener la coherencia interna de su sistema de pensamiento, fuerzan la realidad extramental a encajar con su sistema, al tratar de culpar a la actividad minera directamente del problema, como un todo y orientan la solución a terminarla, sin dejar de explorar las posibilidades que la misma tiene para ser parte del necesario cambio.
Dentro de esta misma manera falaz de razonar entran quienes sostienen que, como la prohibición del aborto no evita los abortos clandestinos, esta conducta contra la vida debe permitirse y elevarse a derecho fundamental. En similar argumentación incurrió el presidente Gustavo Petro en repetidas alocuciones, respecto de la lucha contra la cocaína y otras drogas de uso recreativo, señalando, aun en la sede de las Naciones Unidas que la prohibición es la que mata.
También en el tema de minería, la postura del gobierno actual se ha mostrado incoherente: por un lado, argumentando que no celebrarían nuevos contratos de concesión minera o de extracción petrolífera, pero mostrándose dispuestos a comprarle petróleo al mafioso usurpador de Miraflores, puesto que parece que la combustión del petróleo venezolano, por alguna sublime bendición del déspota Hugo Chavez no libera gases de efecto invernadero. También, incoherente con el paso de una economía extractiva a una productiva, resulta ser la idea de tener una empresa nacional y pública de minerales -Ecominerales-, cuando lo que predican es terminar la actividad minera.
En definitiva, la minería cumple un papel fundamental para la economía, la geopolítica y el bienestar humano. Lejos de terminarla, los colombianos y nuestras autoridades debemos buscar mejores soluciones para la formalización, destacando el papel de las empresas privadas ayudando a mineros de subsistencia a formalizarse y ajustar su actividad económica a las exigencias de seguridad del trabajo y medidas de conservación ambiental, mejorar la seguridad para que no se valgan de esta actividad los grupos armados, otro tema que ha sido un gran pendiente de este gobierno y de los que han precedido al gobierno de Álvaro Uribe.
No se puede pensar que porque hay problemas en torno a la minería ésta debe desaparecer. Para resaltar la idea inicialmente señalada, vale la pena revisar algunos datos: De acuerdo con la Agencia Nacional de Minería, el 57% de los títulos mineros se dedican a la explotación de minerales de construcción, sin los cuales, evidentemente no se podrían construir viviendas, edificaciones y otros bienes de infraestructura. Por su parte, la actividad económica de la minería se realiza en 30 de 32 departamentos de Colombia, lo que destaca su importancia dentro del territorio nacional.
De acuerdo con datos de la Asociación Colombiana de Minería (ACM), encontramos que, en 2022, por concepto de regalías, rentas mineras y otros impuestos, el sector minero aportó 20,47 billones de pesos, siendo un año con una cifra particularmente alta, pero que demuestra el potencial de la minería para producir riqueza.
En la siguiente tabla, autoría de la ACM, encontramos la evolución de estos valores.

En la gráfica encontramos los valores de rentas mineras, regalías y otros impuestos relacionados con la actividad minera, los cuales encuentran un pico en el año 2022 y, posteriormente se mantienen en niveles superiores a las anualidades previas a 2022, hasta el 2024, último reporte. La tabla es tomada de la ACM.
Por su parte, de acuerdo con la entidad, se formalizaron 10.745 mineros en 2024 por medio de figuras como las áreas de reserva especial, contrato de formalización minera, contratos con requisitos diferenciales. En cuanto a exportaciones de minerales, en 2024, estas ascendieron a 16.9 miles de millones de dólares, atrajo 2.350 millones de dólares en inversión extranjera directa dentro de la misma anualidad.
Las empresas mineras realizaron inversiones en programas ambientales por valor de 3,3 billones de pesos en los últimos 6 años, de acuerdo con la ACM y sembraron 9.813.453 árboles. Además de los programas de formalización, las empresas mineras aportaron 364 mil millones en 2023 en programas de salud, vivienda y educación.
Además de todo lo anteriormente señalado, encontramos que la minería es un sector de la economía que genera gran número de empleos para los colombianos, no solo directos, sino también indirectos y, cuando se hace bien, genera mejoramiento significativo de la calidad de vida de las personas en torno a esta actividad.
Corresponde, en una próxima entrada, detenernos en los retos de la minería en Colombia, quizás también en el mundo; no obstante, lo que pretendía platear en esta primera oportunidad es la dimensión positiva que tiene la minería, como una actividad capaz de ofrecer grandes progresos a las poblaciones y habitantes de Colombia, dando impulso a la economía nacional y a las de las familias, siendo incluso un vehículo para la transición a energías más limpias y una actividad que ha generado consciencia en las empresas, mismas que han hecho importantes contribuciones al cuidado del medio ambiente y a tecnificar la actividad, alejándose de las formas que mayor contaminación generan.
Con lo anterior, realizamos una invitación a valorar la importancia de la minería y a tener sobre ella una visión crítica, que permita mitigar sus efectos negativos y los problemas que a ella se asocian, al mismo tiempo que se potencian sus virtudes, sacando el máximo provecho de las mismas, alejándose de las posturas ideológicas, en las que se pretende culpar, de forma facilista, a la minería, de todos los males, sin que se logren tomar acciones eficaces en pro del bien común.